25 años atrás, el Código Internacional de Comercialización  de Sucedáneos de Leche Materna (el Código) fue adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud (AMS).  El Código esbozaba sencillas normas básicas para regular las prácticas nocivas de mercadeo:

   ·      No anunciar sucedáneos de leche materna, biberones, ni tetinas;

·      No obsequiar muestras gratuitas a las madres;

·      No realizar promociones en los sistemas de salud, que incluye no ofrecer suministros de fórmula gratis o a bajo costo;

·      No permitir el contacto directo entre las compañías y las madres;

·      No permitir que se entreguen donaciones o muestras gratuitas a las/los trabajadoras/os de la salud.  Éstos/as nunca deberán entregar muestras de los productos a las madres;

·      No utilizar fotografías de bebés, ni palabras que idealicen la alimentación artificial, en las etiquetas de los productos;

·      La información provista a las/los trabajadoras/es de la salud debe ser científica y objetiva;

·      La información sobre alimentación artificial, incluyendo la que aparece en las etiquetas, deberá explicar los beneficios y superioridad de la lactancia materna y alertar sobre los peligros relacionados con la alimentación artificial.

 

Lactancia Materna: prioridad para la salud pública

El mejorar las prácticas de lactancia materna salva  vidas:

  1. Especialmente en comunidades pobres. También puede mejorar la salud en aquellas regiones más ricas, en donde la atención médica de alto costo trata los efectos nocivos de la alimentación artificial.

 

  1. Todos los países están comprometidos  con el cumplimiento de la “Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño” establecida por la OMS y UNICEF en el 2002, que manifiesta que la implementación del Código es fundamental para la salud de los lactantes y niñas/os.  A pesar de los desafíos que suponen los trastornos sociopolíticos, la pandemia del VIH y los desastres naturales y aquellos ocasionados por la humanidad, hay una mayor cantidad de mujeres que practican la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.

3.         No obstante, aún en aquellos lugares en donde la lactancia materna es parte de la cultura, las condiciones podrían no ser las óptimas; pero cuando la práctica común es la alimentación artificial, las consecuencias podrían ser nefastas.  El demorar o restringir las tomas de leche materna y sustituirlas con otros productos antes de los seis meses, continúa siendo la práctica común que aumenta el riesgo de infecciones, alergias, enfermedades de largo plazo y muerte.

La ignorancia, la inadecuada capacitación de los/as profesionales en salud y la desatención de los derechos de las mujeres, contribuyen a agravar el problema.  Sin embargo, ninguna puede compararse con los efectos nocivos de la promoción de los productos.  Las sumas exorbitantes que se gastan en la comercialización de estos productos rivalizan de manera directa con la lactancia materna. 

La alimentación artificial es una actividad de alto riesgo El Código protege a los y las lactantes alimentados/as artificialmente mediante la vigilancia de la calidad de los productos e información científica.  Ahora se conoce que la fórmula infantil en polvo (FIP) puede contener bacterias causantes de enfermedades que ya han ocasionado enfermedad y muerte en lactantes.

4.         La Administración de Alimentos y Medicinas de los Estados Unidos (United StatesFood & Drug Administration o FDA) ha prohibido la FIP en todas las salas de neonatos.  Las fórmulas de soya tampoco están libres de riesgo y algunos gobiernos, incluyendo los de Nueva Zelanda y Gran Bretaña, enérgicamente desalientan su uso.  No obstante, estos productos se promocionan sin advertencias en sus etiquetas.

5.         El Código es la piedra angular de la protección Autoridades en salud pública se han pronunciado, durante décadas, en contra de la agresiva promoción.  Esta postura se formalizó hace 25 años, cuando la AMS (WHA) adoptó el Código como el fundamento mínimo para la reglamentación de prácticas

comercializadoras nocivas. Todos los Estados Miembros de la OMS se han comprometido con el Código y con las 11 posteriores Resoluciones de la AMS (WHA), pero la presión ejercida por las compañías poderosas pueden impedir su implementación.

 

Algunos ejemplos de violaciones al Código

·            Los materiales y los sitios web de las compañías disfrazan la promoción como información sobre alimentación infantil.  Le restan importancia a los riesgos de no amamantar y plantean falsos alegatos como el que los ácidos grasos que contienen las fórmulas harán que los bebés sean más inteligentes.

·         Las compañías entregan grandes cantidades de folletos que contienen información incorrecta a los profesionales en salud, que con frecuencia se los pasan a las madres.

·         Las fórmulas de seguimiento se comercializan como indispensables para la salud de los bebés, convenciendo a las mujeres para que suspendan la lactancia materna prematuramente.  La AMS (WHA) ha manifestado que las fórmulas de seguimiento son innecesarias.

·        Se pagan enormes incentivos económicos a los centros de salud para que distribuyan paquetes de descuento que contienen muestras de fórmula infantil a las nuevas madres. 

 

Mucho se ha logrado

En 1990, solo nueve gobiernos contaban con el Código legislado.  Ya en el 2005, más de 60 países contaban con legislación que exigía el cumplimiento

de todas o muchas de las disposiciones.  Las investigaciones han demostrado que en aquellos lugares en donde el Código es ley, la comunidad está mejor protegida contra la promoción de productos, que en aquellos sitios en donde el Código es

puramente voluntario. Cuando del todo no existe reglamentación, se da un desorden comercial, las madres pierden confianza y la lactancia materna

disminuye.  Gran parte del éxito se debe al compromiso de los grupos y personas dedicadas a la implementación del Código.  Grupos comunitarios

como IBFAN-International Baby Food Action Network (la Red Internacional de Grupos pro Alimentación Infantil) han sido pioneras en el monitoreo del Código,

su documentación, capacitación y apoyo a los/asresponsables de lograr la reglamentación nacional. 

 

Lo que tú puedes hacer ahora mismo

·      Informarte sobre la implementación del Código en tu país.  Los gráficos sobre  la ‘Situación del Código’ están disponibles en IBFAN.  Puedes ingresar a su sitio web en www.ibfan.org (www.iban-alc.org en español) También puedes solicitarle a UNICEF o a la OMS (del país, regional o sede) que te aconsejen sobre las actividades del Código.

·      Evaluar las violaciones y cumplimiento local del Código mediante un ejercicio rápido de monitoreo.  Visitar supermercados y farmacias.  Revisar revistas y otros tipos de prensa escrita, la web, televisión y radio.  De ser posible, date una vuelta por los centros de salud locales, sean estos públicos o privados.

·      Entrar en contacto con la coordinación nacional de lactancia materna o con la autoridad responsable de las políticas de alimentación infantil.  Preséntales la evidencia de las violaciones que encontraste y sugiéreles que un grupo de trabajo diseñe un plan de acción para la implementación del Código.